Seamos sinceros respecto al cielo: cuando se vuelve de ese gris oscuro tan específico en un puerto remoto de los Pirineos o de las San Juan, sabes exactamente qué clase de día te espera.
Si estás rodando con equipaje blando para moto de aventura que prometía ser «resistente al agua», es probable que la ansiedad ya empiece a hacer de las suyas. Te orillas en el camino, sacas un par de fundas impermeables de nailon fluorescente que no paran de aletear al viento e intentas estirarlas sobre tus bolsas llenas de barro con resignación silenciosa antes de que el aguacero arruine tu electrónica.
O tal vez viajas con un equipaje que tiene bolsas interiores impermeables: sabes que tus pertenencias se mantendrán a salvo y secas, pero las capas exteriores absorberán el agua, añadiendo peso a tu moto.
Ese es el problema con el equipamiento «resistente al agua»: cuando buscas prácticamente cualquier reseña de bolsas de moto estancas y flexibles en internet, encuentras un sinfín de marcas que afirman que sus productos son «resistentes a la intemperie».
Pero en una ruta de larga distancia por pistas y con un tiempo impredecible, «resistente» solo significa «empezará a calar en la próxima hora».
A menos que solo salgas a rodar cuando hace buen tiempo (sin juzgar, que a nosotros tampoco nos apasionan los aguaceros torrenciales), tus aventuras en moto necesitan bolsas de moto estancas y flexibles que traten la impermeabilidad como una característica fundamental de ingeniería, y no como algo secundario que sacas de un bolsillo.

Por eso hemos diseñado nuestras bolsas, alforjas blandas para moto, mochilas y bolsas sobre depósito eliminando de raíz todos los puntos débiles.
Costuras frente a soldadura: Por qué nuestro equipaje blando para motos de aventura es totalmente distinto
Esta parte va a requerir ponernos un poco frikis con el tema de las puntadas y las costuras, pero ten paciencia con nosotros.
Cuando una aguja de coser gruesa perfora una lámina de nailon o Cordura para unir dos piezas de tejido, deja a su paso docenas —o cientos— de orificios microscópicos.
Incluso si un fabricante sella esas costuras con cinta interna o un recubrimiento químico (y la mayoría lo hace), esa barrera sigue luchando contra un entorno hostil. Recién salido de fábrica, ese equipamiento puede aguantar el agua sin problemas. Pero añade miles de kilómetros de vibración continua del motor, polvo fino del desierto o de la pista actuando como abrasivo, y muy probablemente un par de aterrizajes involuntarios, y las costuras selladas o encintadas empezarán a agrietarse, despegarse y fallar.
Nos dimos cuenta desde el principio de que, si quieres que una bolsa sea realmente impermeable, tienes que dejar de coserla.
Verás, el equipamiento blando para motos de aventura de Enduristan no está cosido. Está soldado. Y no nos limitamos a pegar dos paneles: utilizamos nuestro propio tejido avanzado de tres capas (Advanced 3-Layer Fabric).

Así es como funciona: en lugar de coser, somos partidarios de la soldadura por alta frecuencia, lo cual es básicamente un término elegante para referirse a la fusión de tejidos. En vez de aplicar calor para derretir los materiales (lo que puede debilitarlos), la soldadura por alta frecuencia combina un campo electromagnético con una inmensa presión mecánica aplicada en los puntos de unión.
Si te hemos perdido en la explicación técnica, aquí va la versión sencilla: este método hace que las moléculas de los tejidos se fusionen entre sí.
El resultado no es una costura mejor: el resultado es que sencillamente no hay costura. En los ensayos de laboratorio, una unión soldada por alta frecuencia es, de hecho, más resistente que el propio tejido intacto. Y si en algún punto necesitamos usar costuras (como en las correas de una bolsa), soldamos un parche impermeable por debajo.
Sin agujas, sin orificios y sin hilos: cero puntos de entrada para el agua, el polvo, la nieve o cualquier otro visitante no deseado.
La anatomía de las 3 capas (y cero PVC)
Cualquiera que haya rodado fuera del asfalto, lo haga con frecuencia o esté planeando empezar, sabe una verdad inevitable: las caídas van a ocurrir.
Con suerte, la mayoría serán simples vuelcos a baja velocidad o situaciones de «freno y me echo una siesta» por entrar en una curva de grava con algo más de ambición que de talento. Pero seamos sinceros: la conducción de aventura conlleva sus riesgos.
La durabilidad de tus bolsas y alforjas para moto no debería ser uno de ellos.

Por eso decidimos que unas alforjas blandas para moto verdaderamente impermeables necesitan un sistema de defensa de varios niveles, y desarrollamos nuestro propio tejido avanzado de tres capas (Advanced 3-Layer Fabric) para dividir y vencer a los elementos:
La capa exterior: el exoesqueleto
Lo que ves en el exterior de tus alforjas Monsoon Evo, Blizzard o Hailstorm es una capa de polímero ultrarresistente diseñada puramente para soportar la abrasión. Cuando tu moto se deslice sobre rocas sueltas, esta será la capa que absorba el peor impacto de la fricción, protegiendo el núcleo interior.
La capa intermedia: el escudo de malla
Entre la capa exterior y el recubrimiento interno, hemos introducido un denso entramado de malla de nailon de 1000D que refuerza la resistencia a los desgarros y ayuda a mantener la estructura intacta (a nadie le gusta que sus alforjas parezcan sacos deformes y aplastados tras unos miles de kilómetros y un par de caídas, ¿verdad?).
Incluso si sueles tomar decisiones dudosas en las pistas y tratas tus bolsas blandas como mochilas de gimnasio elásticas metiendo muchísimas más cosas de las que deberías, nuestras Blizzard y Hailstorm te lo perdonarán.
La capa interior: el núcleo
Por último, hemos añadido un recubrimiento en color rojo brillante totalmente impermeable que sella el interior de tus bolsas por completo. El color rojo no es una mera cuestión estética: cuando estés buscando una llave fija negra de 10 mm en un camino oscuro y lluvioso al anochecer, ese interior rojo refleja la luz ambiental para que puedas encontrar tu equipo sin perder la paciencia.
Lo mismo se aplica a nuestras bolsas de petate Sidekick, Tornado, y Cyclone.

Un comentario sobre las cremalleras y los cierres enrollables en el equipaje blando
Aquí va otro golpe de realidad que hemos comprobado una y otra vez desde nuestros primeros viajes de aventura hace más de dos décadas: una bolsa puede tener el tejido más avanzado de la tierra, pero el agua y el polvo fino son unos bastardos de lo más oportunistas.
Por eso, cuando se trata de nuestras alforjas y bolsas de petate, apostamos por un clásico: el cierre enrollable (roll-top). Al doblar la abertura superior tres o cuatro veces y fijarla, creas un complejo laberinto geométrico que ni los monzones tropicales ni el infame fesh-fesh son capaces de atravesar. El agua y el polvo simplemente no pueden abrirse paso a través de los pliegues comprimidos, ni siquiera bajo el agua lanzada por la rueda delantera o al sumergir las bolsas durante el vadeo de un río.
Para las zonas que requieren un acceso rápido, como nuestras bolsas sobre depósito, bolsas de colíny bolsas superiores para alforjas, utilizamos cremalleras de alta resistencia con sellos de goma que bloquean la humedad.
Sin embargo, las bolsas sobre depósito son la única pieza de nuestro equipamiento donde empleamos costuras; por eso, para añadir una capa extra de protección, hemos diseñado una capa interior con una solapa impermeable (no olvides mantener las esquinas interiores de tu Sandstorm bien estiradas y rectas; de lo contrario, el agua podría encontrar la manera de colarse).

Por último, las cremalleras de nuestras mochilas Hurricane son totalmente impermeables; por eso tienes que lubricarlas antes de usarlas con la grasa de silicona que viene incluida en la mochila.
De hecho, usa esa grasa de silicona de forma habitual y generosa: evitará que la cremallera se atasque. Puede que el mantenimiento de las cremalleras no ocupe un lugar prioritario en tu lista de tareas, pero conviértelo en un hábito para garantizar que te duren muchos años.
Una nota sobre latas de cerveza que explotan y otros incidentes
¿Alguna vez te ha explotado una lata de cerveza dentro de la bolsa de petate o la alforja? A uno de nuestros clientes sí. Tras hacer una compra rápida antes de ir al campamento, nuestro estimado compañero sobre dos ruedas esperaba con ganas abrirse una fría en cuanto terminara de rodar por el día.
Salvo por el detalle de que la cerveza se abrió sola durante el trayecto, empapando de líquido lupulado todas las pertenencias que llevaba dentro de una bolsa Tornado.
Todas menos una: el portátil.
Y es que el ordenador estaba protegido por una funda acolchada Nomad.
Así de obsesionados estamos con hacer las cosas a prueba de agua (y, al parecer, de cerveza): además de que todas nuestras piezas de equipaje garantizan un viaje seco para tus pertenencias, también contamos con una ingeniosa colección de fundas para portátil que mantendrán a salvo tu tecnología.
Aunque creemos que «lo siento, no pude terminar el proyecto porque mi portátil murió ahogado en cerveza» es una excusa totalmente válida para la gente de Apple o Dell, seamos sinceros: saber que tu iPad o portátil está seguro y seco mientras estás ahí fuera luchando contra los elementos te da una enorme tranquilidad.
Eso sí, nuestras fundas para portátil Nomad no son totalmente impermeables: son resistentes al agua. En este punto tuvimos que ser flexibles: si las hacíamos completamente estancas, tendríamos que renunciar a la transpirabilidad, y no queremos que tus ordenadores se vayan cociendo lentamente en un clima tropical, que es exactamente lo que pasaría en un entorno cerrado de tres capas. Aun así, ofrecen una protección muy sólida, y si quieres evitar por completo los percances con latas de cerveza, aceite o sopa que explotan, te recomendamos añadir a tu equipamiento una pequeña bolsa Sidekick o un soporte para botellas.
Olvídate del equipamiento. Empieza a rodar
Durante nuestros propios viajes, nos dimos cuenta de que el mejor equipamiento que teníamos era aquel del que… no nos dábamos ni cuenta. En otras palabras, las alforjas para motos de aventura, las bolsas de petate, las bolsas sobre depósito —de hecho, prácticamente todo tu equipo— deberían limitarse a hacer su trabajo mientras tú te concentras en el camino que tienes por delante.

No deberías tener que andar entre algodones con tu equipaje, reajustando continuamente correas que se deshilachan, remendando puntos débiles, lidiando con hebillas que se desmoronan al primer impacto o sufriendo con cremalleras que se atascan y se deshacen en la segunda semana de viaje. Y definitivamente no deberías tener que recurrir a soluciones de estanqueidad improvisadas al estilo MacGyver usando bolsas de basura, ni utilizar tus calcetines de Gore-Tex como santuario para el teléfono durante una tormenta tropical (historia real).
Cuando te adentras en el pozo sin fondo de los grupos de Facebook o buscas en la red alforjas blandas e impermeables para moto, la métrica que más importa no se encuentra en una ficha técnica con buena apariencia. Suele encontrarse en una pista solitaria en mitad de ninguna parte, cuando tu moto se está echando una siesta en una zanja embarrada que apesta a gasolina y arcilla pegajosa. Ahí es cuando de verdad no quieres descubrir que tus bolsas están albergando una fiesta de sopa de barro en su interior o que la funda de lluvia de tu mochila se despidió hace tiempo, viviendo su mejor vida a un lado del camino unos veinte kilómetros atrás.
Sí, somos enfermizamente perfeccionistas con la ingeniería; pero una ingeniería real, basada en experiencias del mundo real, significa que tu equipamiento hace su trabajo en silencio y en segundo plano.
Así tú puedes concentrarte por completo en el tuyo: mantener los neumáticos pegados al suelo y disfrutar al máximo de tu aventura, Ruedes donde ruedes.
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